Original: William Burroughs
"El Gordo" Terminal llega de los Tanques de Presión de la Ciudad, donde chorros abiertos de vida lanzan un millón de formas, comidas inmesas de tiempo negro...
Pocos consiguen llegar a la Plaza, un sitio donde los Tanques vacían una corriente de mareas periódicas que trae formas de supervivencia ardrida, hongos y olores verdes que chamuscan los pulmones y atán el estómago con nudos apretados...
Porque los nervios de "El Gordo" estaban despellejados y pelados para sentir los espasmos de muerte de un millón de excitaciones frías... "El Gordo" aprendió El Algebra de la Necesidad y sobrevivió...
Un viernes "El Gordo" se dejó caer por La Plaza, un feto simiesco, gris translúcido, con ventosas en las pequeñas manos blandas de un púrpura grisáceo y una boca redonda de lamprea, de cartílago frío y gris forrada de negros dientes eréctiles en busca de las marcas dejadas por los pinchazos de la droga...
Y un tipo rico pasó y clavó la vista en el monstruo y "El Gordo" rodó por el suelo meándose y cagándose de miedo, y se comió su propia mierda, y el tipo aquel conmovido ante semejante tributo a la potencia de su mirada y dejó caer una moneda de bastón de los viernes (el viernes es el domingo musulmán cuando habitualmente los ricos distribuyen limosnas).
Así que "El Gordo" aprendió a servir La Carne Negra y creció hasta que su cuerpo se convirtió en una cosa barriguda como un acuario...
Y sus ojos muertos de periscopio barrieron la superficie del mundo... Entre su estela de adictos, unos monos de un gris translúcido se clavaron como harpones en las marcas de la droga y allí se colgaron para chupar, y todo eso vino a confluir en "El Gordo", así que su sustancia crecía y crecía llenando plazas, restaurantes y salas de espera del mundo con fluido gris de la droga.
Palúdicos del mundo se unen en un estremecido protoplasma. El miedo sella el mensaje de estiércol con una cuenta cuneiforme. Incontrolados ruidosos copulan ante los aulidos de un negro que arde. Bibliotecarios enfermos de soledad se unen en besos del alma que apestan a halitosis. ¿Esa sensación persistente, hermano? ¿Dolor de garganta tenaz e inquietante como viento abrasador de la tarde? Bienvenido al Club Internacional de las Sífilis- "Mezodis Epizcopal God damn iz" (frase utilizada en EE.UU para demostrar el deterioro del habla típico de la paresia) o el primer toque del chancro nos convierte en miembros por derecho propio. El vibrante zumbido silencioso de lo profundo del bosque y de los acumuladores de orgones, el súbito silencio de ciudades cuando los policías yonquis e incluso los oficinistassuenan abriendo canales de colesterol en busca de contacto.
Fuegos de artificio del orgasmo estallan sobre el mundo. Una fumeta se pone en pie de un salto gritando: "¡Me dio el muermo!", y se hunde en la noche mexicana abatiendo los terminales cerebrales del mundo. El verdugo grita al oído de su implacable víctima.
Navajeros abrasados por adrenalina. El cáncer está a la puerta con un telegrama cantado...
jueves, 12 de marzo de 2009
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